http://www.cocosnotebook.com/little-pieces/

In the end..

viernes, diciembre 25, 2015

En estos días de celebración y, en concreto hoy, los mensajes suelen ser siempre de felicitación y buenas nuevas. Supongo que un post adecuado a estas fechas os mostraría innumerables regalos de navidad recibidos, que look fue el elegido para la noche de ayer, o para la comida de Navidad de hoy. Pero he decidido escribir algo diferente, algo que para mí tiene algo más sentido, ya que sí, son días de felicidad, de reunión, de celebración, y por supuesto deben ser así, pero también de pensamientos y reflexión.

Estos días festivos nos otorgan un pequeño «break» de nuestras ocupaciones. Unos pocos días libres, fuera de nuestros puestos de trabajo, que podemos aprovechar, en la medida de lo posible (ya que son días también de ajetreo, de organización, compras, etc.) para desconectar,  alejarnos un poco de todo y pensar. Pensar en muchas cosas en las que, probablemente no pensamos el resto del año.

Un tiempo de reflexión para dedicar, no sólo a los demás, sino a nosotros mismos. A veces nos olvidamos de lo importante que puede ser un rato empleado a la reflexión propia. En un momento para darle a nuestra mente un respiro de todo lo exterior, de todo aquello que día a día nos ocupa tanto que no nos deja encontrar lo que es tan necesario: nuestro interior. Creo que conocernos, encontrarse a uno mismo y trabajar en aquello que es verdaderamente nuestro es tanto o más importante aún que trabajar nuestro entorno. Lo que vivimos cada día, lo que hacemos y deshacemos tiene mucho de nosotros, de lo que somos, y todo lo que somos requiere un cuidado. Nuestro día a día, nuestras relaciones personales, …Todo lo que nos envuelve está, en cierto modo, relacionado con uno mismo y, por lo tanto ¿Sería incorrecto decir que tenemos un pequeño control y repercusión en como funciona lo que nos rodea?

Sí, somos padres, madres, hijos, hermanos, maridos, hermanas. Somos estudiantes, dependientas, camareros y oficinistas. Somos conductores estresados parados en un atasco, somos peatones cansados que vuelven de noche a casa. Somos miles de hojas y apuntes en carpetas. Somos horas y horas frente a una pantalla. Pero sobretodo, somos personas. A veces, el ritmo frenético de la rutina diaria deja poco o casi nada de espacio a todos estos pensamientos. En esta edad, sentimos que la vida empieza y acaba hoy. Que todo se ha de hacer a toda prisa, y no reparamos demasiado en lo que todo esto puede desordenar nuestro interior. He descubierto que la clave del éxito, de poder ir avanzando, creciendo y alcanzando poco a poco aquello que deseo está, en un porcentaje muy elevado, dentro de mí, dentro de mi mente. La manera de llevar una situación puede marcar una clara diferencia entre el éxito o el fracaso ( hablamos de relaciones, trabajo, decisiones personales), entre que algo nos haga crecer o retroceder. Sí, es importante saber hacia donde vamos, que queremos hacer, que nos preocupe el futuro, el realizar proyectos futuros, que todo aquello que nos ocurrió hoy nos mantenga en vela toda la noche…Pero muy probablemente sea más importante sentirnos en paz con nosotros, ordenar esas ideas inquietas, contar hasta diez o hasta cuarenta si es necesario, no mirar el reloj un día, preparar una lista de quehaceres y borrar de ellos la mitad. Y respirar. Sólo respirar un minuto. Y dejarnos ir.

Pd.: Pese a todo no quiero dejar pasar la ocasión de desearos unas muy felices fiestas y que disfrutéis muchísimo estos días.
DSC_2842 (1)

 

No Comments Yet.

What do you think?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *